Espais literaris de Jesús Moncada

Oposada a aquesta espècie nòmada, hi havia la sedentària

Oposada a aquesta espècie nòmada, hi havia la sedentària

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  3. (Mostra‘ls tots)

Contrapuesta a esa especie nómada, estaba la sedentaria: por el lado de poniente, los comunistas ocupaban siempre un trozo de margen que quedaba del antiguo huerto donde habia sido construido el campo, aunque un grupo de disidentes se marchó más tarde a la zona este; los socialistas hacían piña delante de un chopo muy cercano a los vestuarios, mientras que a su derecha se situaba la junta de la hermandad de payeses, separada de los republicanos de izquierdas por una alcantarilla que pasaba por debajo de las taquillas. Entre dichos grupos y otros más —como los viejetes de la tertulia del bar de Benjamí, que se traían las sillas del café, o la panda del estanquero, identificable por las hogueras que sus componentes encendían junto al Ebro los días de frío— se desplazaban los peripatéticos, entre los cuales hubiese sido una pura chiripa localizar al árbitro pirata, aun con el genio estratégico de don Hermógenes.

Un enigma y siete tricornios, en El Café de la Rana, 73-74

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