Espais literaris de Jesús Moncada

Ni el mateix patró pogué entendre la badada

Ni el mateix patró pogué entendre la badada

  1. Català
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  3. (Mostra‘ls tots)

Ni el propio patrón consiguió entender el error: el estruendo fue espantoso, como si la quilla acabara de hacerse astillas. Con un movimiento seco, la caña del timón golpeó los muslos de Nelson y lo arrojó por encima de la borda. Vio girar el cielo como un remolino mientras intentaba aferrarse a los bitones de popa antes de caer de espaldas al agua. Sólo oyó media blasfemia de Atanasi, que siempre las soltaba larguísimas, y tuvo que tragarse la propia —un conciso «cojones de dios» heredado del veterano de Tetuán que le conocían en toda la ribera— junto con un buen sorbo de agua. Notó el choque con los guijarros del fondo y cuando, sin dejar de toser, consiguió ponerse en pie, se dio cuenta del desastre: acababan de embarrancar en una mejana. El choque había arrancado a los remeros de los bancos, el macho coceaba desesperadamente luchando por incorporarse entre la masa negra del carbón desplazado por el escoramiento de la nave a babor.

Camino de sirga, 152-153

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