Le costó trabajo dar de nuevo con su padre; después de localizarle junto a la tapia de la fábrica de regaliz, volvió a perderle entre los montones de carbón del cargadero de la mina Valls. Debía de haber seguido las vías por donde las vagonetas iban a verter la escoria del lignito al otro extremo del terraplén.
El ojo izquierdo de Tomàs d’Atura, en La galería de les estatuas, 45
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